Casimiro Ramírez. A ritmo de Burro. Robledondo ( Madrid)

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Entrevistamos  a Casimiro Ramírez,  dueño de “A ritmo de Burro” una empresa de rutas, paseos y excursiones por la Sierra Oeste de Madrid, para niños y mayores.

Casimiro inicio su proyecto hace ya 5 años. Cansado de la vida urbana y de llevar 20 años trabajando en un banco, dejó atrás el ritmo frenético que le ofrecía la ciudad, por este otro ritmo de vida que se respira en Robledondo, colmado de naturaleza y al son del compás, que marcan sus burros. Y así nació “A ritmo de burro” un proyecto donde el único gran riesgo que, en palabras de Casimiro, iba a correr “era arriesgarse a ser feliz”. “Me enamoré de esta parte de la sierra, de Robledondo y me lancé a la aventura tras tratar con la burra que tenía mi vecina”, explica.

Un proyecto sostenible, una experiencia diferente

Es un proyecto que apuesta por la sostenibilidad y la ecología, los burros contribuyen a limpiar zonas naturales que se habían quedado abandonadas, tras la paulatina desaparición de otros animales y actividades agrarias de la zona, además, contribuyen a evitar incendios y sobre todo, aboga por  la preservación de una especie en peligro de extinción.

Como explica Casimiro,  la experiencia que ofrece en “A ritmo de burro” es una alternativa diferente a la oferta existente en la sierra madrileña. “Además de entrar en contacto con la naturaleza, las rutas son muy interpretativas, de redescubrimiento de la sierra. “Dentro de todo el proyecto, también hacemos jabones con la leche de las burras. Un proceso sostenible, de alta calidad y completamente natural”, afirma.

Emprender, el reto

El mayor riesgo de este negocio es ser emprendedor. Casimiro reconoce el miedo que experimentó al lanzarse en esta aventura, pero confiesa que, si algún día fracasa, el mayor culpable será él. A pesar de las dificultades, reconoce estar muy orgulloso de “haberlo conseguido” y de hacer feliz a diario a toda la gente que decide vivir por un día al ritmo que marcan sus burros.